La Bahía de La Habana se salva

Publicado: 28/02/2013 en Medio Ambiente
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Hombre y ecosistema apuestan por la armonía

José Frutos Fonseca

Fuente: Trabajadores.

“Las aguas ya se muestran oxigenadas.  Mire los peces, y también los pelícanos  y las gaviotas, que andan en  la búsqueda de un buen pescado”. Así  afirma sonriente y vara en mano Josué  Prat, un profesor del preuniversitario  José Martí, de la Villa Panamericana,  municipio de La Habana del  Este, a quien en sus ratos de ocio le  gusta practicar la pesca.

En nuestro andar por la rada habanera  y acompañados de una sabrosa  brisa de mar nos encontramos con  dos jubilados, Emiliano Rodríguez  y Roger Pérez, quienes al igual que  Josué, vienen en sus tiempos libres a  distraerse al pie del muro del malecón  en la espera de que caiga en su anzuelo  un buen ejemplar. Ellos coinciden  en que aún existen personas que no  cuidan la bahía y echan residuos de  comidas, botellas, bolsas de nailon y  latas de refresco, entre otros objetos  que en ocasiones se ven flotando.

Hay que continuar trabajando con  la población, esta gran ensenada es de  todos y debemos mantenerla para lograr  que siga creciendo su flora y fauna  acuática.

Dorisis Ramos, trabajadora de la  cafetería Casa Blanca, de Habaguanex,  aledaña al malecón habanero,  destaca que los ciudadanos deben conocer  más sobre medio ambiente para  lograr conservar el entorno. Nosotros  —dijo— evitamos arrojar a las aguas  cualquier residuo, pero muchos clientes  e incluso pescadores, tiran cualquier  cosa sin pensar en las consecuencias,  y eso daña nuestros mares.

La Máster en Ciencias Johanna  Socarrás Stable, directora de Educación  Ambiental, Trabajo Comunitario  y Comunicación, del Grupo de  Trabajo Estatal Bahía de La Habana  (GTE-BH), subrayó que hay que continuar  elevando el nivel de conciencia  de la población e incorporarla a  labores ambientalistas, pues la indisciplina  social genera el vertimiento  irracional de residuos sólidos a las  corrientes fluviales, que más tarde  provocan enfermedades y destruyen  el ecosistema natural.

Mencionó al río Luyanó como la  corriente que más contamina la bahía,  junto a la población colindante,  así como también contribuyen de  manera negativa los afluentes Martín  Pérez y Arroyo Tadeo.

Destacó que se han realizado  acciones de saneamiento, las que  comenzaron por el Luyanó, con la  incorporación de instituciones locales  como las empresas de comunales,  brigadas de zanjas y ríos de la  Empresa Acueducto del Este y los  gobiernos de los municipios de San  Miguel del Padrón, Diez de Octubre  y Arroyo Naranjo.

Renace el ecosistema marino 

Con un espejo de agua de 5,2 kilómetros  cuadrados, la rada habanera  se caracterizaba en la década de los  80 y los 90 por presentar olores desagradables  que impedían pasar un  rato de placer sentados en el muro  del malecón, frente al majestuoso  Cristo de La Habana, recién abierto  al público luego de una restauración  capital, y a la par disfrutar del  saludable aire marino.

Pero el tiempo pasó y en 1998 se  crea el GTE-BH, cuyo objetivo esencial  era devolverle a esta ensenada su  ecosistema.

Hoy cruzar en lancha hacia Regla  o Casablanca se torna fabuloso  al ver como las aguas se muestran  más limpias gracias al esfuerzo y  a la tenacidad de un equipo que ha  involucrado a diferentes instituciones,  escuelas y a la comunidad,  todos bajo un mismo fin: cuidar el  medio ambiente.

Áreas de interés como la Gestión  ambiental empresarial, la Educación  ambiental, el Trabajo comunitario, la  Comunicación, la Colaboración nacional  e internacional, el Saneamiento  ambiental y la reforestación, son  las que han hecho posible retomar la  belleza natural de la bahía.

La Máster en Ciencias María de  los Ángeles Hernández Ruiz, especialista  principal de la dirección de  Gestión Ambiental Empresarial, en  entrevista exclusiva para este semanario,  informó que el GTE-BH labora  —de conjunto con el Centro de  Ingeniería, Investigaciones y Manejo  Ambiental de Bahías y Costas— en la  caracterización de las aguas residuales  procedentes de las 99 fuentes que  vierten sus desechos y provocan daños  a ese entorno.

Puntualizó que la reducción de la  carga contaminante en el 2012 fue de  2 mil 342 toneladas de DBO (demanda  bioquímica de oxígeno), indicador  para medir la contaminación orgánica,  lo que representa un 30 % del total  que se derrama.

Subrayó que esto es consecuencia  de la disminución del consumo  de agua (tanto del proceso productivo  como de la limpieza de las industrias),  entidades paralizadas por nuevas  inversiones y, en menor medida,  por cambios tecnológicos.

Aseguró que el ser humano desempeña  un papel fundamental, pues activa  todo un sistema que permite lograr  el eficaz saneamiento y conservación  de la bahía.

“A las personas hay que enseñarles  la necesidad de una sostenibilidad  más ambiental y la labor se encamina  a la capacitación de directivos, trabajadores  y coordinadores ambientales”,  acotó.

Los pioneros en la educación  ambiental  

Alumnos de la escuela primaria Don  Mariano Martí Navarro, del municipio  de La Habana Vieja, integran el círculo  de interés Amiguitos de la bahía, equipo  auspiciado por el GTE-BH.

Al frente la Máster en Ciencias  de la Educación Loyda Vargas Portes,  quien muy gentil y orgullosa, se refirió  a la labor que desempeña con los  niños dentro de este grupo.

A los pequeños les enseñamos  cómo proteger la naturaleza, sus mares,  ellos se sienten muy a gusto con  los diferentes proyectos como son San  Isidro recicla y Agua y saneamiento,  todos con el fin de cambiar la manera  de actuar de las personas que viven  en la comunidad en relación con el  medio ambiente.

Los conocimientos aquí se multiplican,  los niños son magníficos  transmisores de información. A ellos  se les inculca por qué se hace necesario  cuidar los mares y su entorno.

Arlin Castro, Melissa Bravo y Miguel  Ángel Sánchez son alumnos de  quinto grado de ese centro estudiantil,  asociado a la Organización de las  Naciones Unidas para la Educación,  la Ciencia y la Cultura.

Entre las actividades, los pioneros  realizan dibujos sobre la naturaleza,  recogen materias primas, y toman fotos,  algunas de estas muestran el regreso  del pelícano a la Bahía de La  Habana.

Luego, llegar al barrio con lo  aprendido es lo más bonito, explican  Arlin, Melissa y Miguel Ángel, “pues  nuestros padres, hermanos, vecinos y  amigos se van sumando a esta noble  tarea y juntos contribuimos al saneamiento  ambiental”.

El hombre necesita de la naturaleza  para su existencia; por esta razón,  su preservación, más que la extracción  indiscriminada de sus riquezas,  es el valor más importante, de ahí que  sea imprescindible la limpieza y conservación  de la rada habanera.

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